Martillaco y Pandemia volvían al Campamento de Orvallo a entregar unas misiones que acababan de completar mientras subían su reputación con la legendaría Orden del Alba Argenta. El olor a carne en estado de putrefacción y el cansancio hicieron que después de una dura jornada erradicando no-muertos de la peste, la elfa nocturna decidiera partir para Ventormenta y descansar.
Pero el ansia de sangre no-muerta y la reciente aparición del fantasma del mismísimo Uther the Lightbringer animaron al Draenei a seguir el camino hacia el este en busca del tío de Pamela, una niña muerta a cuyo fantasta había jurado devolver a su eterno descanso.
Por el camino hacia el este vió como en una antigua capilla situada hacia el sur habitaban unos pestilentes trols no-muertos, una visión que extremeció al curtido Paladín, porque si la visión de un mero Trol era algo bastante desagradable para él ya que todavía tenía algunas heridas abiertas de su feroz lucha en Zull Farrak, además éstos eran zombis.
Pasó de largo cabalgando en su corcel de guerra tratando de no atravesar la encrucijada de corin ya que esto le supondría un retraso considerable y en poco minutos llegó a la Capilla de la Esperanza de la luz. Allí entregó el libro sobre la historia de Villa Darrow, que contenía datos importantes para calmar al fantasma de la pobre Pamela.
Y justo cuando se disponía a partir hacia Ventormenta para descasar del duro día de trabajo, vió a un mercader alejado del resto de los oficiales del Alba Argenta que le ofrecía una nueva aventura. El mercader le convenció para que fuera a matar al líder de los trols no-muertos que había visto hacía un rato, así que se decidió a partir hacia la antigua capilla infectada de trols y conseguir la cabeza de su líder.
Mientras se preparaba para partir y casi por accidente palpó con la mano en su mochila la predicción que le regaló el vidente de la feria de la Luna Negra, donde vaticinaba su futuro justo el día anterior: "Mañana encontrarás algo maravilloso".
No le dio demasiada importancia y cabalgó de nuevo hacia la capilla, hasta que vislumbró al primero de los trols no-muertos que apestaban el lugar.
Bajó de su corcel y tomó su poderosa espada y su escudo, invocó al poder de la luz para que le acompañara en la batalla y comenzó a masacrar a aquellos trols que custodiaban a su líder. Se metió dentro de la capilla y allí le encontró, era más grande y más azul que los otros trols, pero no por ello dejó de caer al suelo con un grito de agonía ante la brillante espada del tenaz Paladín. El draenei agadeció a los dioses su ayuda y partió a la salida de la capilla con la intención de no dejar en pié a ninguna de aquellas aberraciones.
Uno a uno iban cayendo los trols y el cansancio cada vez estaba más presente en el cuerpo y el alma del Draenei, cuando en un momento se dió cuenta de que el cadáver de uno de esos apestosos trols guardaba el mayor tesoro que sus manos hubieran blandido hasta entonces.
Se trataba de una maza con el poder de invocar los vientos gélidos del norte y capaz de hacer muchísimo daño con cada uno de sus golpes. Así que guardó su poderosa espada obtenida por sus méritos en los campos de batalla contra la temible Horda y empuñó su nuevo martillo con la fuerza de mil reyes.
Volvió a pensar con cierto escepticismo en la predicción del vidente, pero no pudo impedir pensar que quizás el propio Uther le brindaba un regalo después de habérsele aparecido esa misma noche para agradecerle su hazañas contra la peste.
Salve Uther!
Larga vida a la Mano de Plata!
(historias aparte, aquí os dejo un link de la maza en cuestión, mi primer épico y ha sido drop!!!)
http://thottbot.com/i810




















