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Libro Centollo - Historia Encadenada
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sdgo

Registrado: Septiembre 2010
Mensajes: 418
Ubicación: Trevelin - Patagonia
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 Libro Centollo - Historia Encadenada
Bueno, la idea surgió hace un tiempo solo que me encontraba sin inspiración, ahora es tiempo de darle vida a este libro que espero podamos hacer entre todos, por lo que solicito sean breves (dejen espacio para los demás), no hagan doble post, y no comenten dentro de este hilo, abriré uno para ese fin, ya que si empezamos con comentarios, luego vienen los spam y el hilo de la historia se pierde.
Dicho esto a divertirse, y den rienda suelta a la imaginación...
Los comentarios van aquí:http://foro.lapandadelcentollo.com/viewtopic.php?f=7&p=170225#p170225
Última edición por sdgo el Martes, 02 Noviembre 2010, 16:34; editado 2 veces
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#1 Martes, 02 Noviembre 2010, 16:28 |
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sdgo

Registrado: Septiembre 2010
Mensajes: 418
Ubicación: Trevelin - Patagonia
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
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#2 Martes, 02 Noviembre 2010, 16:29 |
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steel
 
Registrado: Noviembre 2008
Mensajes: 1112
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....

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#3 Martes, 02 Noviembre 2010, 17:54 |
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Wolfy
 
Registrado: Marzo 2010
Mensajes: 1214
Ubicación: D'tie al tie, serci la formon de sangi la mondon...
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
 "Hay gente que intenta sanar odio con odio, a esas personas, las odio" - Wolfy
Debo cañas a...
Que cojones, fuera nombres, si voy a una quedada vais todos
Me deben bebida...
Guitarrista, Depe, Siarport, Steel, Torkan...
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#4 Martes, 02 Noviembre 2010, 22:52 |
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sdgo

Registrado: Septiembre 2010
Mensajes: 418
Ubicación: Trevelin - Patagonia
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
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#5 Lunes, 15 Noviembre 2010, 12:00 |
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Wolfy
 
Registrado: Marzo 2010
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Ubicación: D'tie al tie, serci la formon de sangi la mondon...
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
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Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
Wolfy
Entonces, Mikel respondió bruscamente al hombre:
-Pero tu eres gilipollas? Cómo vamos a ser reclusos?
El hombre, miro mal a Mikel, dio media vuelta, y de donde parecía no haber nada, saco una escopeta, volvió ante el hombrecillo y le dijo:
-Aquí el que que manda soy yo, imbécil!!
Rodolfo, el más inteligente de los tres, le contestó:
-No puedes disparar, te descubrirían si lo hicieras...
El hombre, aunque se quedo mirando a Rodolfo fijamente, sabía que tenía razón.
 "Hay gente que intenta sanar odio con odio, a esas personas, las odio" - Wolfy
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#6 Lunes, 15 Noviembre 2010, 21:49 |
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Wolfy
 
Registrado: Marzo 2010
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
Seguid
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#7 Lunes, 17 Enero 2011, 09:55 |
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reaven
  
Registrado: Febrero 2006
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
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Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
Wolfy
Entonces, Mikel respondió bruscamente al hombre:
-Pero tu eres gilipollas? Cómo vamos a ser reclusos?
El hombre, miro mal a Mikel, dio media vuelta, y de donde parecía no haber nada, saco una escopeta, volvió ante el hombrecillo y le dijo:
-Aquí el que que manda soy yo, imbécil!!
Rodolfo, el más inteligente de los tres, le contestó:
-No puedes disparar, te descubrirían si lo hicieras...
El hombre, aunque se quedo mirando a Rodolfo fijamente, sabía que tenía razón.
reaven:
Se giró un segundo, para meditar las palabras de Rodolfo y preguntándose como un niñato podía haber conseguido darle la vuelta a una situación tan ventajosa para él. Su rostro medio escondido entre las sombras dibujó una áspera sonrisa, acompañada de una casi imperceptible burla. Se giró, y sin dar tiempo a mi amigo Rodolfo impactó la culata de la escopeta en su vientre. Tal fue el ruido que causó que pareció haberle roto las costillas.
- ¡No necesito dispararte, mocoso! Y como vuelvas a intentar ir de listo os voy a dejar pudriéndoos aquí!
Rodolfo quedó sin aire, ahogándose bajo nuestra atónita mirada. Por suerte, aunque no sin dificultad, recuperó la respiración.
Quedamos los tres inmobilizados, presos de una mezcla de terror, incredulidad, y maldiciendo haber salido el día antes de fiesta. Acaso no era suficiente la resaca?
El hombre subió de nuevo y cerró la puerta con gran estruendo, haciendo que el polvo se desprendiera de las paredes de la cueva. Volvíamos a estar a oscuras, y no sabíamos por cuanto tiempo.
- Gustavo, Mikel, debemos pensar en algo. Este hombre quiere matarnos o dejarnos morir! Y no estoy dispuesto a aceptar ninguna de las dos cosas sin oponer resistencia.

Que sería de un día sin sol, de una noche sin luna, de un cielo sin estrellas.
Que sería de la humanidad sin sentimientos, del nacer sin alegría, de la muerte sin tristeza.
Que sería de un libro sin lector, de una pieza sin intérprete, de un guión sin actores.
Que sería de mis sentimientos sin nadie con quien compartirlos, del amor que solo va.
Que sería de mi sin ti!
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#8 Miércoles, 19 Enero 2011, 00:59 |
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sdgo

Registrado: Septiembre 2010
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Ubicación: Trevelin - Patagonia
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
Wolfy
Entonces, Mikel respondió bruscamente al hombre:
-Pero tu eres gilipollas? Cómo vamos a ser reclusos?
El hombre, miro mal a Mikel, dio media vuelta, y de donde parecía no haber nada, saco una escopeta, volvió ante el hombrecillo y le dijo:
-Aquí el que que manda soy yo, imbécil!!
Rodolfo, el más inteligente de los tres, le contestó:
-No puedes disparar, te descubrirían si lo hicieras...
El hombre, aunque se quedo mirando a Rodolfo fijamente, sabía que tenía razón.
reaven:
Se giró un segundo, para meditar las palabras de Rodolfo y preguntándose como un niñato podía haber conseguido darle la vuelta a una situación tan ventajosa para él. Su rostro medio escondido entre las sombras dibujó una áspera sonrisa, acompañada de una casi imperceptible burla. Se giró, y sin dar tiempo a mi amigo Rodolfo impactó la culata de la escopeta en su vientre. Tal fue el ruido que causó que pareció haberle roto las costillas.
- ¡No necesito dispararte, mocoso! Y como vuelvas a intentar ir de listo os voy a dejar pudriéndoos aquí!
Rodolfo quedó sin aire, ahogándose bajo nuestra atónita mirada. Por suerte, aunque no sin dificultad, recuperó la respiración.
Quedamos los tres inmobilizados, presos de una mezcla de terror, incredulidad, y maldiciendo haber salido el día antes de fiesta. Acaso no era suficiente la resaca?
El hombre subió de nuevo y cerró la puerta con gran estruendo, haciendo que el polvo se desprendiera de las paredes de la cueva. Volvíamos a estar a oscuras, y no sabíamos por cuanto tiempo.
- Gustavo, Mikel, debemos pensar en algo. Este hombre quiere matarnos o dejarnos morir! Y no estoy dispuesto a aceptar ninguna de las dos cosas sin oponer resistencia.
SDGO
P-p-pero ¿que podemos a hacer? respondió Mikel
-Rodolfo- ya lo tengo utilizaremos el viejo truco del enfermo y cuando abra la puerta uno de ustedes lo golpea
-Mikel- ¿crees que funcionará?
-Rodolfo- no ha más remedio, debemos intentarlo
Luego de ultimar detalles de como realizar tan valiente o estúpido plan Mikel, que era el más pequeño de los tres, hace de enfermo.
Gustavo se había situado en las sombras, con el cinturón del pantalón en las manos cuando Rodolfo comenzó a gritar...
¡¡¡AYUDA!!! POR FAVOR ALGUIEN NOS AYUDE MI AMIGO ESTÁ ENFERMO
Unos instantes después la puerta se abre, para sorpresa nuestra ¡¡¡era un niño!!!
el pequeño, sin descender dice...
Vamos apurense salgan rápido, sin pensarlo dos veces corremos hacia la puerta y comenzamos a salir de a uno...
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#9 Miércoles, 19 Enero 2011, 12:08 |
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sdgo

Registrado: Septiembre 2010
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 Re: Libro Centollo - Historia Encadenada
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
Wolfy
Entonces, Mikel respondió bruscamente al hombre:
-Pero tu eres gilipollas? Cómo vamos a ser reclusos?
El hombre, miro mal a Mikel, dio media vuelta, y de donde parecía no haber nada, saco una escopeta, volvió ante el hombrecillo y le dijo:
-Aquí el que que manda soy yo, imbécil!!
Rodolfo, el más inteligente de los tres, le contestó:
-No puedes disparar, te descubrirían si lo hicieras...
El hombre, aunque se quedo mirando a Rodolfo fijamente, sabía que tenía razón.
reaven:
Se giró un segundo, para meditar las palabras de Rodolfo y preguntándose como un niñato podía haber conseguido darle la vuelta a una situación tan ventajosa para él. Su rostro medio escondido entre las sombras dibujó una áspera sonrisa, acompañada de una casi imperceptible burla. Se giró, y sin dar tiempo a mi amigo Rodolfo impactó la culata de la escopeta en su vientre. Tal fue el ruido que causó que pareció haberle roto las costillas.
- ¡No necesito dispararte, mocoso! Y como vuelvas a intentar ir de listo os voy a dejar pudriéndoos aquí!
Rodolfo quedó sin aire, ahogándose bajo nuestra atónita mirada. Por suerte, aunque no sin dificultad, recuperó la respiración.
Quedamos los tres inmobilizados, presos de una mezcla de terror, incredulidad, y maldiciendo haber salido el día antes de fiesta. Acaso no era suficiente la resaca?
El hombre subió de nuevo y cerró la puerta con gran estruendo, haciendo que el polvo se desprendiera de las paredes de la cueva. Volvíamos a estar a oscuras, y no sabíamos por cuanto tiempo.
- Gustavo, Mikel, debemos pensar en algo. Este hombre quiere matarnos o dejarnos morir! Y no estoy dispuesto a aceptar ninguna de las dos cosas sin oponer resistencia.
SDGO
P-p-pero ¿que podemos a hacer? respondió Mikel
-Rodolfo- ya lo tengo utilizaremos el viejo truco del enfermo y cuando abra la puerta uno de ustedes lo golpea
-Mikel- ¿crees que funcionará?
-Rodolfo- no ha más remedio, debemos intentarlo
Luego de ultimar detalles de como realizar tan valiente o estúpido plan Mikel, que era el más pequeño de los tres, hace de enfermo.
Gustavo se había situado en las sombras, con el cinturón del pantalón en las manos cuando Rodolfo comenzó a gritar...
¡¡¡AYUDA!!! POR FAVOR ALGUIEN NOS AYUDE MI AMIGO ESTÁ ENFERMO
Unos instantes después la puerta se abre, para sorpresa nuestra ¡¡¡era un niño!!!
el pequeño, sin descender dice...
Vamos apurense salgan rápido, sin pensarlo dos veces corremos hacia la puerta y comenzamos a salir de a uno...
sdgo:
Comienzo a despertarme, todo esta obscuro, tengo mucho frío, entonces me doy cuenta que estoy tirado en el piso; todo está en silencio, a medida que mi vista se acostumbra a la obscuridad consigo percibir algunas paredes. Allí estoy sentado en una fría habitación tratando de compreder como he llegado allí, si cuando me acosté estaba en mi tienda en el bosque acampando con mis amigos, de pronto el terror se apodera de mi, y comienzo a preguntarme, donde están, que pasó y como es que no recuerdo nada.
El sobresalto logra espabilarme por completo así que me pongo de pié y con los brazos estirados empiezo a caminar suavemente hacia una de las paredes, doy pasos cortos, no se ve nada, el camino se hace eterno pareciera que no llego nunca hasta la pared de pronto tropiezo con algo, algo blando, y se queja... ¿Gustavo?, ¿eres tú?, si diablos, ¿que cuernos te ocurre por que me has pateado? - me responde gritando- ¿por que no se callan que estoy durmiendo? maldita sea - dijo Rodolfo en tono molesto -.
Al cabo de unos minutos los tres nos encontrabamos despiertos sin saber donde, cómo o porqué... la luz del día comenzó a entrar por una pequeña ventana como a tres metros del suelo, recién entonces pudimos ver que tipo de habitación es, ¡es una celda!...
Steel:
¿Donde demonios estamos?, musitó Gustavo a la vez que se incorporaba y se frotaba los ojos esperando que se aclara un poco más la oscura celda.
Me duele muchisimo la cabeza exclamó Rodolfo, que se encontraba debajo la ventana intentando encaramarse por la pared para mirar por ella.
Silencio!! oigo algo, exclamo Mikel.
Mikel era el pequeño de los tres amigos, un chico al que la alopecia le había visitado muy pronto, pequeño, delgaducho, y de facciones muy marcadas, de las que sobresaltaba una nariz prominente y aguileña.
Cierto era, se oian unos pasos que se acercaban....
Wolfy
Cada vez mas alarmantes, los pasos se oían con mas claridad, con más intensidad. Con cada paso me era mas fácil saber de dónde venia el sonido, al final me di cuanta, venía de encima nuestro...
En el techo, se observó una entrada de luz, una puerta, se abría en el techo y dejaba pasar la luz. Con esta, me di cuenta de que esta celda estaba dentro de una cueva, una pequeña cueva de paredes blanquecinas, no sabría afirmar su tamaño, pues no veía muy bien, pero sí su altura, no había mas de dos metros entre el suelo y el techo de la cueva.
Fijándome en el techo, vi a un hombre asomarse por el agujero, también vi, algunos arboles y muchas hojas secas.
En aquel momento el hombre salto adentro, era de altura media, un metro sesenta y cinco o así, de cabello escaso, vestido con tejanos y una sudadera con capucha, el hombre, se acercaba a nosotros...
Sdgo
Este hombre, se detuvo, sacó de su bolsillo un cigarro y lo encendió, sin decir nada, luego de unas pitadas, dice... "¿que haré con ustedes?, pues han ingresado a mis tierras y no tengo idea de con qué intenciones lo han hecho, ¿acaso los han mandado del gobierno?"
Lo miro a Rodolfo que estaba a mi lado y respondo, disculpe señor es que no teniamos la menor idea de que estas son tierras privadas, hemos llegado aquí porque así nos lo indicó el Guardaparques. - ¿Guardaparques?, ¿que guardaparques?, si por aquí no hay, como sean ustedes los tres reclusos que escaparon de la prisión la semana pasada se pudriran aquí- respondió.
atónitos por los dichos del sujeto, comenzamos a decirle que estaba equivocado, que no somos reclusos, yo vendo maderas, Rodolfo es programador y Gustavo es estudiante universitario...
Wolfy
Entonces, Mikel respondió bruscamente al hombre:
-Pero tu eres gilipollas? Cómo vamos a ser reclusos?
El hombre, miro mal a Mikel, dio media vuelta, y de donde parecía no haber nada, saco una escopeta, volvió ante el hombrecillo y le dijo:
-Aquí el que que manda soy yo, imbécil!!
Rodolfo, el más inteligente de los tres, le contestó:
-No puedes disparar, te descubrirían si lo hicieras...
El hombre, aunque se quedo mirando a Rodolfo fijamente, sabía que tenía razón.
reaven:
Se giró un segundo, para meditar las palabras de Rodolfo y preguntándose como un niñato podía haber conseguido darle la vuelta a una situación tan ventajosa para él. Su rostro medio escondido entre las sombras dibujó una áspera sonrisa, acompañada de una casi imperceptible burla. Se giró, y sin dar tiempo a mi amigo Rodolfo impactó la culata de la escopeta en su vientre. Tal fue el ruido que causó que pareció haberle roto las costillas.
- ¡No necesito dispararte, mocoso! Y como vuelvas a intentar ir de listo os voy a dejar pudriéndoos aquí!
Rodolfo quedó sin aire, ahogándose bajo nuestra atónita mirada. Por suerte, aunque no sin dificultad, recuperó la respiración.
Quedamos los tres inmobilizados, presos de una mezcla de terror, incredulidad, y maldiciendo haber salido el día antes de fiesta. Acaso no era suficiente la resaca?
El hombre subió de nuevo y cerró la puerta con gran estruendo, haciendo que el polvo se desprendiera de las paredes de la cueva. Volvíamos a estar a oscuras, y no sabíamos por cuanto tiempo.
- Gustavo, Mikel, debemos pensar en algo. Este hombre quiere matarnos o dejarnos morir! Y no estoy dispuesto a aceptar ninguna de las dos cosas sin oponer resistencia.
SDGO
P-p-pero ¿que podemos a hacer? respondió Mikel
-Rodolfo- ya lo tengo utilizaremos el viejo truco del enfermo y cuando abra la puerta uno de ustedes lo golpea
-Mikel- ¿crees que funcionará?
-Rodolfo- no ha más remedio, debemos intentarlo
Luego de ultimar detalles de como realizar tan valiente o estúpido plan Mikel, que era el más pequeño de los tres, hace de enfermo.
Gustavo se había situado en las sombras, con el cinturón del pantalón en las manos cuando Rodolfo comenzó a gritar...
¡¡¡AYUDA!!! POR FAVOR ALGUIEN NOS AYUDE MI AMIGO ESTÁ ENFERMO
Unos instantes después la puerta se abre, para sorpresa nuestra ¡¡¡era un niño!!!
el pequeño, sin descender dice...
Vamos apurense salgan rápido, sin pensarlo dos veces corremos hacia la puerta y comenzamos a salir de a uno...
Una vez que estuvimos fuera de la celda el niño desapareció entre las oscuridades del túnel, en cambio nosotros corrimos hacia el otro extremo del mismo donde se veía luz, luz solar.
Debimos cubrirnos los ojos ya que el reflejo del sol era muy potente, apenas nuestros ojos se acostumbraron a la luz corrimos hacia el bosque.
A medida que ingresabamos en el bosque nuestro paso se hacia más lento y la vegetación más densa, ninguno decía nada pero todos pensabamos lo mismo - ¡¡¡que parecido a Alejandro Sanz era ese pequeño!!!
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#10 Miércoles, 02 Noviembre 2011, 19:06 |
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