Vientos de Cambio

Vientos de Cambio

NotaAutor: Jyseg » Miércoles, 16 Diciembre 2009, 11:24

(By Martillaco)

La madrugada cae sobre los Baldíos. El olor de la sabana embriaga al viejo chamán, que sentado sobre una colina espera, en armonía con la tierra, con las estrellas que iluminan el viejo continente de Kalimdor.

Saca un pequeño puñado de hiebas de su faltriquera y las olisquea antes de ponerlas en su pipa.

Los leones y los raptores duermen, mientras que las vivoris y el resto de animales nocturnos buscan sus presas entre la maleza.

Desde el norte aparece una figura majestuosa, de más de dos metros de altura, montando un sable invernal prístino, que refleja en sus rayas la poca luz que una luna casi invisible proyecta sobre la sabana.

El coloso azulado desmonta y escala léntamente hasta la colina y cojiendo de la mano al viejo orco, le ayuda a levantarse y dice:

-Lok Tar Ogar, viejo amigo.-

-Lok Tar, extranjero.- Contesta el orco.

Entonces se funden en un abrazo que desvela la profunda amistad y respeto que se profesan los dos rivales.

-Recibí tu correo Kalei, como has podido comprobar. ¿Qué necesitas esta vez de este viejo piel verde?

El Draenei posa su mano en el hombro del Orco y le dice:

-Viejo amigo, una vez más necesito de tus servicios. Tu dominio de los elementos, tu poder y tu sabiduría te hacen el candidato perfecto para la misión que traigo entre manos.

El Orco aspira profundamente de su pipa y se la ofrece al Draenei mientras constesta:

-Después de todo lo que has hecho por mí, no podría negarme, tú dirás.

-Verás Klork, poco te puedo contar ahora mismo sobre la misión en la que me encuentro actualmente. Sólo puedo decirte que hay un pequeño grupo de "aventureros" de la horda de reciente creación, y necesito que te ocupes de ellos.

El Chamán sin dejar de salir de su asombro gruñe y dice:

-Sabes viejo amigo que mi lealtad hacia tu persona, y a tu noble causa de hermanar horda y alianza es incuestionable, ¿pero me estás pidiendo que elimine a un grupo de la propia horda?

Entonces el Draenei sonríe y mirando directamente a los ojos del orco le dice:

-Lo que quiero es que veles por ellos, que les protejas, que les instruyas. Que seas parte de ellos.

Un atisbo de alivio resopla por la boca del orco en forma de suspiro, y añade:

-Así será. Ahora lárgate de aquí, esperaré noticias tuyas con algo más de información al respecto. Ah, y antes de que se me olvide, llévale esto de mi parte a tu hermano Klorei, él sabrá de qué se trata.

El draenei le devuelve la pipa al Orco, olfatea el ambiente y comienza a bajar por la colina hacia su temible sable invernal.

Antes de llegar al pie de la colina, se vuelve hacia el orco y le dice:

-Adiós viejo amigo, nos volveremos a ver pronto, muy pronto.

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Re: Vientos de Cambio

NotaAutor: Jyseg » Miércoles, 16 Diciembre 2009, 11:24

Mucho tiempo había pasado desde que aquel orco se había puesto en contacto con los demás.

La misión había sido clara: fortalecerse, crecer en conocimiento y recursos. Conocer a todas las razas del mundo, sus fortalezas, sus debilidades...

Y la orden había sido concisa: No desvelar nuestro origen. Trabajar en el anonimato, con sigilo, calma, sosiego...

Muchas lunas habían pasado desde entonces, pero finalmente la misión había finalizado.

Con total anonimato, como sólo ellos sabían hacerlo, los hermanos de la Espada fueron poniéndose en contacto los unos con los otros. Un apretón de manos por aquí, un pequeño papel vacío por allá, una muesca en un resquicio de pared,...
Pero al final todos conocían el momento, el lugar se determinaría, como siempre, en el último instante, para evitar cualquier intromisión.

A la noche, cuando la oscuridad cubría parte de nuestros movimientos, los hermanos de la Espada de Alamut fuimos llegando a aquella sucia taberna de la zona más transitada de Dalaran.
Era la mejor zona. Una zona tan expuesta jamás se consideraría sede de una reunión de aquel estilo...

Todos fuimos llegando, poco a poco. Hoy había algo importante que debatir.

La voz de Trankote resonó en la pequeña habitación reservada por unas pocas monedas de plata. "Hermanos, la alianza ataca Trabalomas. Nos han pedido toda la ayuda posible para recuperar Molino Tarren y liberar a los cautivos".

Poco más había que decir. La Espada de Alamut estaría allí. Iba a ser su primera misión fuera de las sombras, su primer trabajo conjunto a la vista de todos...

...

Horas después, cubiertos de sangre, Trabalomas era nuestro. Dioses, cómo aguantan los tablones del puerto de Costasur. Jamás se habían visto tantos mamuts en tan poco espacio... Pero el objetivo se había logrado. Habíamos expulsado a la alianza.
Nuevos mensajes, apretones, marcas,... algo importante se avecinaba. Los hermanos de la Espada de Alamut volvíamos a reunirnos, esta vez con más urgencia que la anterior.
Algo estaba al caer. Trankote volvió a dirigirse a todos: "Hermanos, tener que hablar. Vientos de cambio venir, tener que decidir todos..."

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