(titulo Provisional)

Apartado para relatos, historias, cuentos o cualquier otro texto.

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NotaAutor: Emerald-Parallax » Jueves, 29 Marzo 2012, 19:03

El anuncio era tan extraño que llevaba el periodico estrujado en la mano para ir comprobando de poco en poco que no desaparecia cuando no lo miraba. El tenerlo rodeado de varios circulos rojos ayudaba a encontrarlo antes. Las manos sudadas ayudaban a que la tinta me manchara la mano y mientras iba siguiendo un plano mental, esperando no confundirme de camino, iba pensando en la hora que seria y buscando una fuente al mismo tiempo. Si me hubiera encontrado con alguien no me hubiera extrañado si le preguntaba si tenia agua y al dar con una fuente me quedara atonito al ver que no me daba la hora.

La hora, la hora. ¿Que hora era? No conocia aquella parte de la ciudad. Ni aquella, ni aquella otra, ni mas alla. Casi no conocia donde vivia. Apenas llevaba dos semanas en la ciudad y ya estaba apurado con el dinero. ¿Como era posible que un apartamento de una habitacion amueblado en tiempos de Isabel II y cuatro comidas aun mas viejas se hubieran llevado todos los ahorros?

Cruce perpendicularmente dos anchas calles, luminosas y llenas de vida. Al llegar a la tercera me detuve en seco. Esquive un par de coches y me subi a la acera. Me habia pasado. Volvi atras, a la primera calle. Nada. ¿Como era posible? Inspeccione detenidamente el espacio inmediato y di con un pequeño portal que no era tal, si no la entrada a la calle que buscaba, una especie de triangulo isosceles. Me encontraba justo en el lado contrario de la base, que se encontraba a cierta distancia pero que de haber ido por el otro lado no habria tenido problemas en dar con la direccion que era objeto de mi interes.

Antes de cruzar la puerta desdoble el periodico y comprobe que la direccion que tenia metida en la cabeza no habia cambiado. Me puse a buscar el portal en cuestion con ciertas dificultades, ya que la calle era mas un estrecho callejos por el que no pasaban los vehiculos y aun asi, las fachadas de los edificios estaban oscurecidos por la polucion. Di con mi portal. Entonces me di cuenta de que aquello no era un edificio de viviendas u oficinas; parecia mas una carcel. Intente comprobar mi aspecto en los vidrios rotos de la puerta. A pesar del ambiente, un joven ilusionado me devolvio una sonrisa estupida y nerviosa. No era necesario abrir, pues una hoja de la puerta no cerraba bien y solo con empujarla se abria. A pesar de eso busque un timbre que no existia, o de haber existido, habia decidido emigrar cuan golondrina a otros paramos mas acogedores. La puerta ni crujio ni gruño. Eso si, cuando pase y la solte dio tal golpe que tuve que buscar el corazon entre los cartones del suelo. No me extrañaba que los cristales estuvieran rotos. Con semejante golpe lo anormal era que las paredes de piedra no se hubieran derrumbado como las murallas de Jerico ante los tambores de Josue.

El hueco del ascensor estaba hueco y las escaleras si chirriaban, crujian, gruñian, se quejaban y amenazaban con desaparecer echas polvo como algunos escalones habian hecho ya. Me agarre al pasamanos con la esperanza de que, si desaparecia el suelo, la pared no solo no se me cayera encima sino que aguantara mi peso.

En otras tierras otras proezas habrian sido calificadas de milagro con mas facilidad que mi llegada al segundo piso. Mi aspecto debia de haber desmejorado bastante en aquella ascension y ya no tenia tanta necesidad de un empleo, al menos no hasta que llegara de nuevo a la calle... de una pieza.

Levante la vista y vi un largo pasillo. Al parecer me encontraba en su parte central. El suelo era de polvo, y debajo de él, un marmol claro perdia la batalla por la limpieza. Mire a derecha e izquierda. El pasillo era muy largo. Estaba pensando en que camino tomar, si el de la derecha o el de la izquierda, cuando oi lo que crei que eran unas voces desde el final del pasillo a la izquierda. Me plantee dar media vuelta y salir de aquel lugar antes de que me destriparan, me decapitaran o me hicieran algo peor. Ademas, tenia que ir al baño a hacer pis. No se notaria mucho si buscaba un rincon algo oculto, pero se me cruzo la idea de que podria no ser una buena referencia en la entrevista que me iban a hacer. Empece a recorrer el pasillo con unos pasos silenciosos, amortiguados por el polvo. Mis ojos se habian habituado a la oscuridad y las pequeñas rendijas que habia abiertas dejaban pasar unos rayos de luz sobre los que bailaban millones y millones de particulas de polvo. Aligere el paso y me detuve cuando volvi a oir gritos. Un hombre y una mujer. No distinguia que decian, pero sonaba como si quisieran tirar abajo aquel sitio solo con el sonido de sus voces. Doble la esquina y tras un trozo mas de pasillo, di con una puerta de madera de doble hoja, ricamente tallada. No se de que madera estaba hecha, porque a pesar de haber vivido en el campo no era capaz de diferenciar una madera de otra. En arbol si, por supuesto.

Antes de llamar me di cuenta de que en algun sitio habia perdido el periodico. Pudiera ser que en las escaleras. A pesar de la penumbra, vi que mi mano no estaba todo lo limpia que debiera. Me plantee incluso escupirme en ella para limpiarla un poco. Sin embargo, pense que quien me diera la mano preferiria limpiarse tinta a un poco de baba.

En el mismo momento que llame, las voces callaron.
Última edición por Emerald-Parallax el Jueves, 29 Marzo 2012, 19:19, editado 1 vez en total

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Re: (titulo Provisional)

NotaAutor: Jyseg » Viernes, 30 Marzo 2012, 09:52


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Siento el offtopic, la naración muy buena :up:
Última edición por Jyseg el Viernes, 30 Marzo 2012, 09:53, editado 1 vez en total

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Controlando todo desde la sombra...
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Re: (titulo Provisional)

NotaAutor: Emerald-Parallax » Viernes, 30 Marzo 2012, 18:50

No sabia si esperar a que se abriera la puerta o entrar directamente. Volvi a llamar.

- Adelante -me respondio una voz de mujer desde el otro lado. En el momento que iba a girar el picaporte oi un ruido de cristales rotos y me quede helado-. ¡Vamos, no tenemos todo el dia! -gritaron desde el interio.

Empece a abrir lentamente la puerta sin saber muy bien que o a quien iba a encontrarme al otro lado cuando desde dentro tiraron de la puerta. Tan de sorpresa me pillo que casi me tiran al suelo. A duras penas no cai hacia delante.

- ¿Ademas de lento eres sordo tambien?

Me increpaba una mujer. Y estaba enfadada. Realmente enfadada.

- Has fallado.

- Esta vez -dijo girandose. Detras de una pequeña mesa como de camping un hombre se levantaba del suelo sacudiendose el polvo y tal vez algunos trozos de los cristales que brillaban a sus pies-. Ven, sientate -me ordeno la mujer.

La silla tambien era de estilo camping, que contrastaba con el gran escritorio que tenia delante. Y un sillon de cuero marron a juego. Me sente y vi como ella rodeaba el escritorio y el sillon e iba a encararse de nuevo con el hombre de la esquina. Se volvio un segundo buscando algo sobre su escritorio, y al no encontrar nada, se fijo en mi y pense que si tuviera la fuerza suficiente, me hubiera tirado a mi. A mis espaldas, el hombre se escabullia en silencio sin dar tiempo a que valorara si tenia o no la suficiente fuerza para lanzarme de un lado a otro de la habitacion. Al ver que estabamos solos, bufo como un gato.

- ¡Sigueme!

No se quien era, pero cuatro frases me habia dicho y tres eran ordenes. Obediente, la segui. Deshicimos parte del camino del pasillo y entro por una puerta que antes habia dejado a mis espaldas y que, hasta aquel momento, no habia visto. Entramos en una sala rectangular, con una enorme cristalera que debia de dar a la calle enfrente y una especi de escaparate que daba al pasillo, pero que se camuflaba bajo la suciedad. En el centro, un monton de sillas y mesas formaban un largo rectangulo con un amplio espacio en medio.

- ¿... es esto?

- ¿Perdon?

- No me gusta repetir las cosas. Si quieres conseguir este puesto de trabajo debes prestar atencion -baje la vista como si me estuviera regañando la maestra-. ¿Que es esto?

Mire dentro de la pequeña sala donde se encontraba ella, al otro extremo de la puerta.

- Parece una emisora de radio.

- ¿Sabes como funciona?

- Si, por supuesto -menti.

- Felicidades, el puesto es tuyo. ¿Alguna duda?

- Si -su mirada me atraveso-. ¿Donde estan los baños?

- En mi despacho.

Correr daria mala impresion, pero seguro que no tanto como orinarme encima, de modo que a un trote cochinero alcance la loza blanca del paraiso. No estaba tan mal despues de todo. La buena noticia es que tenia trabajo. La mala, que no tenia ni idea de en que consistia.

Sali con la cara de satisfaccion del deber cumplido y el resto paso a un segundo plano. Rebeka se llamaba mi nueva jefa, pero debiamos llamarla Beka. Firmamos los papeles y me dio dos meses de sueldo por adelantado. Me senti un poco mal por estar engañando a aquella gente, pero enseguida se me paso. Me citaron al dia siguiente a las 9 de la mañana. Di por sentado que quedaba libre de responsabilidades hasta el dia siguiente, con lo que, antes de marcharme, pase de nuevo a la cabina para ver aquellos mandos.

Lo unico nuevo que habia era el polvo sobre un monton de regletas y botones que seguramente estaban reciclados del centro de control de la Soyuz por lo menos. Volvi a la puerta. Entonces vi una serie de marcos en la parte contraria de la cabina. Con dos dedos retire la capa de polvo del cristal de uno de ellos, y dos hombres canosos y gafas me devolvieron la mirada. Uno sentado, el otro de pie a su lado. Me acerque al gran ventanal de mi izquierda y busque la inclinacion adecuada. Si, lo que creia. La foto estaba sacada en la cabina y se veia mas o menos donde tenia los dedos. Con la fotografia intente ver que mandos estaba activados. No paso nada. Igual es que hacia falta que alguien estuviera al otro lado con un microfono, claro que yo no habia visto ninguno. O no habria electricidad.

Entonces todo se oscurecio. Me echaron algo sobre la cabeza y me sujetaron por detras inmovilizandome los brazos mientras me decian al oido "eres mio, eres mio, eres mio". Antes de que la vejiga se me soltara alguien empezo a reirse a mis espaldas y me quite una especie de manta de la cabeza. Delante de mio, todo doblado, estaba el tipo de antes, a punto de morir de risa. Le levante la barbilla y le solte un puñetazo en el ojo izquierdo, lo que le produjo un ataque aun mayor de risa. Indignado sali del estudio y empece a buscar la salida intentando sacudirme el polvo del pelo y de la ropa. A punto de llegar a la planta baja, cai a traves de un agujero. Me quede tendido intentando hacer recuento de huesos, viendo como caian pequeños trozos de madera sobre mi.

- Cuidado con las ratas -oi sobre mi. Me levante de un brinco y agarre la mano que aparecia sobre el agujero. Mas risas.

- ¿Que pasa? ¿No hay ratas?

- Al contrario, tienes una sobre la cabeza.

No se si grite o solo corri.

- Por cierto, soy Mister G, pero mis amigos me llaman G. Puedes llamarme G.

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Re: (titulo Provisional)

NotaAutor: Emerald-Parallax » Jueves, 05 Abril 2012, 18:48

Alli estaba, sentado en la que ahora era mi silla, delante de lo que ahora eran mis mandos tecnicos, mirando a traves de lo que yo llamaba el escaparate, habiendo dejado atras los pros y los contras de volver o no volver a aquel sitio.

Habia cuatro microfonos sobre sus pies a diferentes alturas, con cuatro cables saliendo de ellos y entrando en un aparato del que seguramente cobraria por conocer su nombre y que sin embargo desconocia. La instalacion ya estaba hecha cuando habia llegado. Para ello, varias mesas y sillas habian sido retiradas. Entró una chica muy joven en el estudio y luego en mi cabina. Masticaba chicle sabor a cereza. Su olor llegaba hasta mi. Lentamente se inclino hacia mi y con cierta delicadeza, empujo la silla de ruedas y me aparto de los mandos que suponia que tenia que controlar. Me quede mirandola. Media cabeza rapada y la otra media teñida de añil, ojeras maquilladas y pintalabios azul, camiseta de tirantes negra, muy ceñida y que apenas tenia curvas, medias moradas bajo una falda de cuadros escoceses y unas plataformas que eran demasiado altas para ser consideradas altas.

- Deja de mirarme el culo y prueba los microfonos -y el chicle restallo como un latigo-. Sal y di algo.

Me fastidio bastante, porque mientras iba produciendo sonidos mas que hablando intuia que movia las palancas que yo deberia saber para que servian. Al terminar intente recordar como estaban antes. Nada. El olor a cereza me habia abotargado el cerebro. Tal como vino, se fue.

Me sente a esperar. Estuve un buen rato, hasta que empece a aburrirme. Continuaba aburriendome cuando comence a mover los mandos procurando dejarlos donde estaban. Temiendo meter la pata, deje las manos quietas y sali al pasillo con las manos en los bolsillos. Habia llegado antes de lo previsto y ya sospechaba que la jornada se iba a alargar. Fui hasta el despacho de Beka, pero alli no habia nadie. No me atrevi a empezar a registrar los cajones de su escritorio, y lo que habia sobre él no me llamaba la atencion. Apunte mentalmente llevarme una revista o un libro para aprovechar aquellos tiempos muertos.

A pesar de no estar haciendo nada reprobable, al escuchar los primeros ruidos de gente acercandose corri a mi silla. Llegue jadeando, no por el esfuerzo realizado, si no por la distancia recorrida. El cristal del pasillo habia sido limpiado de su pintura y la luz que entraba a traves del ventanal, cruzaba el estudio y se derramaba en el pasillo. Asi que antes de que entraran, los vi.

G venia con pantalones cortos, sandalias y camisa hawaiana, con unas gafas de sol sobre su cabeza. No hacia tanto calor ni en la calle ni en el estudio que justificaran aquella vestimenta. A su lado entro un Jesucristo con chaleco y pantalones de pata de elefante, otro chico normal, con el pelo corto, sin barba, con camisa y vaqueros, y Lady Cereza. Venian hablando y riendo. Se sentaron en la zona mas alejada de donde me encontraba y al rato llegaron dos chavales sudorosos, cargando parte de una bateria y dos guitarras electricas. En un segundo viaje trajeron el resto de la bateria y los amplificadores. Lady Cereza comenzo a hacer las conexiones y yo me acerque a echarle una mano antes de que una mirada suya me retrayera de intentarlo.

- Enchufa mi microfono -me dijo G mientras me lo tendia.

Ahora si que la hemos liado. En algun sitio he visto una caja con cables. ¿Pero que cables lleva el cacharro este? G sigue hablando con el resto de la banda y los dos pipas montan la bateria. Con disimulo me acerco al microfono que esta mas cercano. Claro que parece que este mirando el escote de Lady C y antes de que empiece a abroncarme me doy la vuelta y salgo corriendo. En mi cabina. La caja con los cables esta en mi cabina, detras de la puerta. Estoy a punto de volcar la caja entera cuando me doy cuenta de que al lado de mi silla hay una enorme caja con "Microfonos" escrito con rotulador del gordo. Cable encontrado. Cable conectado al microfono. La otra punta del cable en mi mano. Cuando a un gato un objeto le llama la atencion y se muere de curiosidad por saber que es, en lugar de salir corriendo va acercandose disimuladamente rodeando el objeto para que parezca que no le interesa lo mas minimo. Esa tecnica aplique para acercarme a ver las conexiones de los otros cuatro microfonos, y la de cuando a un gato le echas un cubo de agua, para alejarme tras ser sorprendido por aquella chiquilla de mirada oscura. No habia mas conexiones libres, asi que, a cuatro patas, me puse a buscar otra caja de esas. Resulta que estaba debajo del cristal de mi cabina. Ahora venia lo realmente divertido, probar el microfono y ajustar los mandos. Afortunadamente, alguien habia dejado escrito sobre una tira de esparadrapo el nombre del punto, y no tarde demasiado en encontrar su correspondencia dentro. Otra nota mental: Poner tiras de esparadrapo escritas en todos los cables, microfonos, conexiones y mandos hasta tener cierta idea de lo que estaba haciendo.

El grupo se deshizo. Lady C volvio a entrar con su particular olor y ajusto el sonido de las guitarras y la bateria. Hacerlo con los ojos cerrados no implicaba dificultad, pero es que ella bajo los cascos de la radio llevaba los cascos de su ipod atronando. Me paso los cascos. Escuchaba a los muchachos hablar y a la chiquilla masticar chicle pero G me hablaba y no oia nada. Empece a subir y a bajar la palanca a la que le habia asignado su microfono y nada. Me fui poniendo nervioso sin saber que hacer. Me agache a comprobar si el cable estaba bien, claro que si oia al resto no tenia sentido no oir a G. Vi como su cara iba cambiando de alegria a enfado y supuse que la mia estaba haciendo lo mismo del nerviosismo al panico, pasando por la angustia. En eso una carcajada atronadora me estallo en los oidos. De no haber lanzado los cascos al suelo habrian saltado ellos mismos. Poco le faltaba a G para estar, literalmente, tirado en el suelo. Baje la palanca antes de volver a colocarme los cascos.

- El truco del mudo -dijo-. ¿Listos? Pon una musica y danos la entrada.

Cerraron la puerta del estudio y G cerro la de mi cabina. Aun no me habia recuperado del susto y tal vez por eso no cai en la cuenta que lo de la musica era nuevo para mi. Todos me miraban e hice un gesto de "no se".

- Da igual, danos la entrada directamente.

Si, como si eso fuera tan facil. Respire tres veces antes de apretar el boton mas gordo que habia. Todas las bombillitas se encendieron, incluida una sobre mi cabeza. Por el reflejo vi que en el estudio tambien se habia encendido otra. Respire aliviado un instante, hasta que G comenzo a hablar.

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